A ver… ¿qué veis en esta foto? Un grupo de personas jóvenes con pelucones, maquillaje y pantuflas que imitan el arquetipo de ancianito venerable que guarda el imaginario popular. ¿A que los veis? ¿A que no veis a un grupo de ancianitos venerables “de verdad” ? Bueno, exceptuamos a la señora vestida de enfermera, que simplemente está disfrazada para parecerse al arquetipo de enfermera que guarda el imaginario popular.
Pues ese, para mí, es el gran problema de Forever Young, un “musical de comedia” que ha adaptado, producido y dirigido Tricicle y que puede verse en el teatro Poliorama de Barcelona. Carles Sans, Paco Mir y Joan Gràcia aseguran que estando en Oslo ( creo que estaban de gira y aquella noche no actuaban) entraron en un teatro atraídos por un cartel parecido a la foto y, sin tener ni ideade noruego entraron porque les hizo gracia y descubrieron un “musical de comedia” en el que unos ancianitos que en sus años mozos fueron artistas y que ahora están recluidos en un particular geriátrico son la excusa para ir desgranando grandes piezas del rock y el pop que ya se han convertido en clásicos. Se supone que los actores se interpretan a ellos mismos dentro de cuarenta o cincuenta años.
Pero como yo no me creo la mayor, es decir, como no puedo dejar de ver a excelentes cantantes convulsionándose, caminando con una pierna tiesa y espectorando cada dos por tres, como si fueran abuelitos, pues ya no entro en el juego teatral. No me creo nada. No me creo nada tampoco cuando el guión les pide que su gestualidad roce el salastick, ahí sí que echo de menos a Tricicle. Empiezo a aburrirme soberanamente.
La historia tampoco es nada del otro mundo, tot plegat son situaciones que permiten encajar más o menos forzadamente clásicos como Smells like Teen Spirit de Nirvana, Colors, de Donovan, Imagine, de John Lennon, I love rock’n'roll de AC/DC o la canción de Alphaville queda título al espectáculo, Forever Young. Algunas versiones son tan minimalistas que cuesta reconocerlas, algo que también se agradece porque si además pillaras la canción a la primera nota la cosa perdería todavía más la gracia. Otras versiones son maravillosamente armonizadas para ser cantadas coralmente y la enfermera, aparentemente encantadora, interpreta incluso una pieza clásica que no sé si es verdaderamente un aria de una ópera barroca o una tenebrosa versión de Pepín Tre, que ha compuesto algunas canciones originales para este espectáculo, incluyendo una versión/adaptación/ imitación muy conseguida de Sweet Dreams porque no se consiguieron los derechos. Otras veces los cantantes interpretan medleys de canciones y aquí es justo felicitar el trabajo de Rubén Yuste, que hace literalmente lo que le da la gana con la voz y además tiene verdadera gracia en uno de los números megamix.Y aunque todos los cantantes tienen voces excepcionales y una gran técnica, también merece mi reconocimiento el trabajo de Dulcinea Juárez. De todo el reparto, son los que mejor combinan la capacidad de cantar con la de actuar.
Dejando de lado las sobadas referencias a los indignados, que se mezcle el castellano y el catalán en las réplicas, que se homenajee a Pepe Rubianes ( en un tributo que a mí me parece muy tétrico, pero tal vez sea porque no me hace mucha gracia el humor negro) y que se incorporen canciones de Serrat y Jaume Sisa en un guiño al público catalán, la historia no da para más. Si no es que se atiende a la moralina final del espectáculo. Porque, atención, el montaje tiene moralina: Eric Gedeon, el musico que se inventó este pastiche para llenar un vacío de programación de dos semanas en el teatro Thalia de Oslo, apela con estos abuelitos entrañables a que el público viva la vida, y le recuerda que sólo se vive una vez, de manera que hay que hacerlo con entusiasmo, ilusión y sin prejuicios, intensamente y hasta que el cuerpo aguante.
Y la verdad, para ese viaje no me hacía falta tanta alforja. Tricicle arriesgaba incorporando un musical más a la cartelera, que este otoño en va plena. Y aunque el público estaba entregado desde el minuto 1, yo, francamente, recomendarlo no lo recomiendo.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Pedos/protesis/rock/and/roll/elpepuespcat/20110924elpcat_10/Tes
Yo, directamente, lo que recomiendo es “NO IR A VERLA”. Amigos lectores, no os gastéis 25 eurazos en este pastiche, y mejor os los gastáis en una buena cena o en un trapito….
Y yo pienso que a veces tiro el dinero… Anda que no se ve venir el horror. En fin, dos cositas a corregir. Imagino que el salastick es el slapstick, aunque igual es otra cosa. Y ‘I love rock’n'roll’ es de Joan Jett, AC/DC no la han tocado nunca.
Slapstick, slastick, ejlastic, salastik… ya nos entendemos.
“I Love Rock ‘n’ Roll” es una canción de rock, escrita en 1975 por Alan Merrill y Jake Hooker de The Arrows. La canción fue un éxito para Joan Jett en 1982. Gran parte de la gente cree que es un tema de AC/DC, cosa que no es en absoluto cierta.
Wikipedia dixit.
Lo siento, formo parte de “gran parte de la gente” y me creo a Youtube, No olvidaré consultarle la próxima vez que tenga que documentarme, dear sobrevalorado.
Para lo que usted quiera, pero me deja pasmado lo de “gran parte de la gente cree que es un tema de AC/DC”. ¿Quién? Pero si canta una mujer, por Dios…
Será por eso que la versionó Britney Spears….