Merendoleando

te contamos que…

Matagalls-Montserrat 2011 19/09/2011

Archivado en: Chocolate con churros (actualidad) — watermelon @ 22:16:53

Dudaba si colocar esta entrada en la categoría barritas energéticas, pero al final he decidido crear la nueva Chocolatada popular, porque en realidad mi partipación en la carrera no ha sido como corredora ( de momento ) sino como voluntaria de una gran fiesta popular.
Desde hace 32 años, el Club Excursionista de Gracia organiza la Matagalls-Montserrat. Carrera dura, no solo por los 83 km que recorren los participantes para ver a la “moreneta” sino por el tremendo desnivel acumulado. Los números dan bastante miedo, pero parece que no echan para atrás a los más de 3000 corredores oficiales, y otros 1000 que se quedaron sin dorsal.

En noviembre pasado me apunté al CEG, y desde entonces el “boyscout” que llevo dentro ( Mathew, el boy scout se llama Mathew y merienda crema de cacahuete) ha querido participar en la Matagalls. Y allí estábamos los dos, en el puesto de control número 3, km 28, perdidos en medio de la montaña, zona de Sant Quirze Safaja. Antes, habíamos tenido que cargar todo el material ( los botijos y los limones) en la furgoneta que nos llevaría al puesto de control. Sí, amigas y amigos, en mi control había botijos para que los corredores se refrescasen y limones para que se les pongan los ojos de chino. Después de las esponjas que me tocó repartir en la Maratón de Barcelona, esto es un avance sin parangón¡¡¡¡¡¡
El control lo montan en una finca que pertenece a una orden religiosa. Las monjas regentan un colegio de educación especial que está a unos kilometros y ceden la casita del “masover” para montar el chiringuito. Qué majas, no? A las 4 llegó el tractor que trajo una cuba llenita del agua con la que tendríamos que rellenar los 8 botijos y las cantimploras de los corredores las 8 personas que formabamos el equipo. Mira qué casualidad, tocábamos a botijo por persona.
Participar en una carrera de estas características es una experiencia fantástica. Te sientes útil, percibes el agradecimiento de los que corren, notas cómo tu sonrisa puede reconfortar … He leído en alguna parte ( en la etiqueta del pantente pro -v suave y liso? ) que las sociedades que comparten objetivos, que trabajan por los proyectos comunes dejando atrás los individualismos, son más felices que aquellas otras sociedades que se olvidan de lo colectivo. Sí, sí … todo lo que tu quieras, pero yo allí estaba para ver… TÍOS TESTOSTERÓNICOS¡¡¡¡ porque llevaré dentro un boy scout y todo lo que tú quieras, pero debe ser gay¡¡¡¡
A las 4 de la tarde se dio el pistoletazo de sálida, y el primer corredor se esperaba en mi control sobre las 6.15. A las 6 ya lo teníamos todo montado, luces, carpa, control de chip, mesas, letreros… qué nervios, qué nervios… A las 6.30 apareció detrás de los árboles el primer corredor. Ya nos ves a todos ilusionadísimos, y el tio pasó tan rápido que ni se paró a comentar cómo iba todo, lo bonito que lo habíamos puesto… qué va, un sosainas, así no me extraña que corra tanto, iba solo porque no le aguanta nadie¡¡¡ En fin, que al cabo de diez minutos apareció el segundo, que no paraba de preguntar que ¿cuántos controles de chip había? . Otro sosainas, que no se fijó en el orden con el que estaban situados los botijos, los negros delante, los blancos detrás. Menos mal que llegó el tercero, mucho más majo, y el cuarto, que nos dió conversación.. y de repente empezaron a aparecer tíos, y tíos, y tíos… hasta tres mil, y alguna chica también… ( a las chicas las animábamos el triple por eso de apoyar a las del propio género ) y claro, a los primeros quinientos corredores que te piden que les llenes la cantimplora pues les sonríes y les dices cuatro cosicas, pero cuando aparece el que hace quinientos uno y tienes una docena esperando, y te duelen los riñones porque nadie ha hecho el estudio ergonómico del puesto de control y el grifo del agua, mecagunlaleche, lo han puesto a la altura de la rodilla, y cuando te dan la “camelbag” ( que es el término técnico para definir la cantimplora que los testosterónicos llevan dentro de la mochila) que hace número mil, y en la que caben dos litros, y te dicen “cuidado no vayas a mojar lo que llevo dentro” acabas acordándote de la abuela del corredor, y de los tiempos en que todo era más fácil, las cantimploras eran de rosca, se llevaba colgadas de una cadenita que siempre se rompía y envuelta en una funda de pelo que podía ser verde, y no te preocupaba mojar las barritas energéticas porque se habían inventado y llevabamos bocatas de chorizo.
La vorágine duró de las 8 más o menos hasta las 12 de la noche. Muchas cosas por contar. A medida que van pasando las horas las bromas van aumentando. “Que si hemos puesto caipiriña en uno de los botijos”, ” que si esto parece un bar”, “que si me de aquí me voy a la zona hermética a servir copas”… El que más gracia me hizo fue un tio que llegó a última hora y que dijo que el control parecía una fiesta rave, y claro, no pude dejar de hacerle la bromita ” espera que te saco el botijo con estramonio” ( bueno, no lo dije yo, lo dijo él lo del estramonio, que no parezca que estoy haciendo apología del consumo de drogas, y nos cierren merendoleando por incentivar los délitos contra la salud pública …)
Pasada la 1 de la noche aparecieron los corredores escoba que cerraban la carrera e iban medio empujando a los tres últimos corredores ( pobre, uno de ellos estaba destrozado y le faltaban 55 kms para llegar al final. Acabó retirándose en el siguiente control a dos kilometros).
Y con esto y un bizcocho, y una copita de vino que nos tomamos para celebrar el fin de la carrera, nos fuimos a dormir, agotados y contentos, y hasta la siguiente mañana a las ocho para recoger toda la parada, los trastos, la carpa, los botijos ( ahora solo quedan 7, uno se rompió) , los limones que sobraron, las bombillas, y todos los recuerdos que nos llevamos bien dobladitos y metidos en nuestra memoria.
Esta ha sido mi crónica de la carrera, un poco “sui generis”, personal e intrasferible. Me dejo muchas cosas en el tintero. Es formidable el esfuerzo que hacen los corredores y la organización. Los compañeros dieron el 100 % y formamos un équipo eficiente y divertido.
Me quedé con ganas de más. Estuvimos a punto de recoger e irnos todos a Vacarisses,- el último control antes de llegar a Montserrat- . Ese control es mucho más duro, porque al estar casi al final recibe corredores durante más horas, hasta el mediodía, corredores que llevan ya un montón de kilometros encima.
Tambien me picó el gusanillo de hacer la carrera el año que viene. Mathew, el boy scout que llevo dentro, me está animando, ja, ja, ja.
Os apuntáis????????
P.D. Perdonen ustedes las faltas de ortografía y los signos de puntuación fuera de sitio.

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