Pretendía ser la gala más cercana a la juventud, para captar a ese difícil público con su propio lenguaje, el de los internautas, y acabó triunfando sólo cuando los organizadores recurrieron a viejas glorias: las apariciones del apergaminado Kirk Douglas y el añorado Billy Crystal levantaron, no sólo a la platea del Kodak Theatre, sino también la marchita atención de los espectadores que lo veíamos desde casa….
Aunque decir que lo veíamos tal vez sea mucho…En el caso de esta cronista, tal vez sólo era intuirlo, porque el experimento de seguir la gala a través de Internet, pirateando la señal de la ABC con el portátil conectado a la televisión por HDMI funcionó sólo a medias, ya que la imagen se congelaba en ocasiones, y había que refrescar la pantalla….La alfombra roja, afortunadamente, se pudo seguir a través del Canal 24 horas de TVE. Ahí pudimos ver los primeros modelitos que aparecieron por la pasarela, siempre en orden inverso a la importancia de sus dueñas….
Cate Blanchet llegó con un discutible Givenchy plisado y vaporoso en color malva y amarillo, con perlas de esos mismos colores decorando la parte superior del traje –muy alabado por la crítica especializada, pero que a otros nos pareció horrible y arriesgadísimo-; Nicole Kidman eligió un traje blanco de Dior, a juego con su blanquísima piel (¿cómo se le ocurre?) pero que no pegaba nada con unos peep-toes ¿rojos? ¿Por qué, Nicole??? El modelito tenía alerones en la cadera, y la falda era…de difícil arquitectura, digamos… parecía una cortina rígida.
Scarlett Johansson sorprendió a todos porque, por una vez, apareció elegante y discreta. Por fin ha aparcado esos moños de vieja, ese rubio platino y esos labios en rouge que la hacían parecer una señora mayor, o un mal clon de Marilyn Monroe, y eligió un vestido de encaje en diferentes tonos de color burdeos, ceñido al cuerpo y con la espalda descubierta. El pelo, despuntado y más corto, le daba un aire mucho más fresco, de acuerdo a su edad. Dos colores predominarán en la gala: el dificilísimo tono “nude”, que sólo sienta bien a una belleza como Halle Berry, que se lo puede permitir por su espectacular tono de piel (y que, con su palabra de honor con cola en tules, resultó la más elegante de la gala); y el blanco, la elección de la Kidman, pero también de Melissa Leo, Michelle Williams (pedrería de arriba abajo, con el pelo a lo garçon, o “pixie”, que también se llama), Hailee Steinfeld, la niña de “Valor de ley”, bastante correcta para cómo suelen vestir a las niñas en este tipo de eventos, o la italiana mujer de Colin Firth
Por un tono en plata se decantó Hillary Swank, que acertó con su Gucci palabra de honor de cristales en el cuerpo y plumas en la cola, en tonos degradé. Destacó también su precioso moño bajo, adornado con una joya plateada. También en plata iba Gwyneth Paltrow, delgada como una flecha en tonos metálicos. Contribuía a esta impresión su pelo liso.
Dejamos para el final las señoras en rojo, que todavía no han aprendido, al parecer, que la alfombra también es roja, y por eso no destacan…Anne Hathaway lució un rojo Valentino, que adornó con el diseñador, que colgaba de su brazo. También optó por ese color la jovencita Jennifer Lawrence, criticadísima por llevar un vestidito tirado de tirantitos, que alguien calificó como “un modelo playero”. Sandra Bullock apareció con un correcto modelo rojo de estilo sirena, palabra de honor, y en un tono más anaranjado lució Jennifer Hudson sus 20 kilos menos, aunque podía haber tomado el sol de forma más uniforme, porque el canalillo parecía más blancuzco que el resto del cuerpo…Y por fin, hizo su entrada Penélope Cruz, del a mano de Bardem, y que hizo arder la red con los comentarios de los que estábamos despiertos a esa hora. Las críticas fueron implacables. Que tuviese kilos de más es lo de menos. A un mes de haber parido, debería ser lo normal…pero…. ¿es necesario explotarlo? Porque así iba la Cruz, que parecía que iba a explotar en ese ceñido vestido de color rojo sangre, con lentejuelas y paillettes. ¿Por qué no aprende de Natalie Portman, embarazadísima y encantada con su tripa? La israelí lució un vestido plisado en color berenjena, con escote en uve, y un peinado asimétrico, recogido en un lado y suelto con melena ondulada en el otro.
Me extiendo en los vestidos porque la gala no dio mucho más de sí. Empezó con un vídeo en el que Anne Hathaway y James Franco se sumergían en películas del año, siguiendo el hilo argumental de “Origen”. La broma radicaba en que “penetraban” en el sueño de Alec Baldwin, aunque en determinado momento, el mismo Baldwin argumenta: “Este no es mi sueño. Si lo fuese, yo estaría presentando otra vez los Oscars” (lo hizo el año pasado, con Steve Martin). Este gag está ya un poco manido: lo hizo Buenafuente en los Goya y lo inventó –casi- Billy Crystal. James Franco luce BlackBerry en una mano, porque desde allí irá twitteando, para desvelar los secretos de la gala. Su madre y su abuela harán lo mismo, y saludan en pie desde la platea. Pretenden acercarse a la juventud usando su propio lenguaje, pero, sorprendentemente, montan una gala alrededor de los recuerdos a viejas películas y constantes alusiones a títulos como “Gone with the wind”, “Star wars” o el prescindible espectáculo final, con “Over the rainbow” homenajeando “El mago de Oz”.
Anne Hathaway es una gran comedianta, y se esfuerza en parecer divertida y contenta. Franco no tiene el don de la comedia (aunque…qué guapo es, el jodío…). Su suceden los premios a velocidad de vértigo. Uno de los más madrugadores lo entrega Kirk Douglas. Acartonado y vacilante sobre su bastón, provoca la primera “standing ovation”, con toda la platea puesta en pie…Coquetea abiertamente con Hathaway “¿Dónde estabas tú cuando yo hacía películas?, le pregunta, hace un gag visual con su bastón, o provoca una larga pausa recreándose antes de dar el nombre de la mejor actriz secundaria. Melissa Leo, la ganadora, se arrodilla ante él e incluso pide a Kirk que le pellizque, para acabar de creerse que el premio es suyo. Un espectáculo de 95 años. Se han propuesto hacer una gala ágil, para no cansar al público, y lo que consiguen es un espectáculo plano y sin diversión ni sorpresas, a pesar de los siete vestidos que luce la “Princesa por sorpresa”, que ni siquiera son especialmente bonitos. Pero ella sigue sonriendo. Derrite el hielo cuando lo hace, eso sí.
Javier Bardem y su colega Josh Brolin aparecen vestidos de blanco, como un par de camareros escapados del catering del backstage para entregar premios. Nada menos que los de mejor guión original y adaptado, dos Oscars de los gordos. Para cuando hagan el homenaje a Francisc Ford Coppola, esta cronista se habrá quedado dormida varias veces, no recuerda el discurso del presidente de la Academia, y casi se pierde el homenaje a los muertos del año (críticas en la radio por el olvido a Luis García Berlanga). Todas las películas pescan algo…y los galardones se reparten salomónicamente. Sólo anima un poco la gala el speech del ganador al mejor documental, que critica que ni uno sólo de los peces gordos que provocaron la crisis económica haya ido a la cárcel.
Los comentarista de RNE, que suplen en mi casa las lagunas de la televisión on line, ponen el grito en el cielo al premio de Mejor Director para Tom Hooper que, sobre el escenario y al lado de Katryn Bigelow, parece el hermano pequeño de James Cameron. Clavaditos. Todos los discursos son largos y tediosos, y Colin Firth hasta se permite referencias escatológicas, hablando del movimiento de sus tripas, a causa de los nervios. Poco antes de las 6 de la mañana, en una gala de las más veloces que se recuerdan, Steven Spielberg desvela que El discurso del rey es el título que pasará a la historia de los premios. La épica del rey tartamudo triunfa.






Dejo mi patita en la arena.
Vestidos, vestidos y más vestidos. El día en que hablemos de cine tras el desfile de la Semana de la Moda en Nueva York, todo se habrá normalizado. Mientras tanto, la mayoría de certámenes con premio, acaban siendo un “qué lleva puesto, qué mal le queda…” Luego se quejan de cómo está la la industria del cine. Si la fábrica no es capaz de organizar una gala digna, que huya del sopor y de los clichés, quién lo puede hacer. Falta aire fresco, faltan ideas, faltan actrices gordas y actores calvos y bajitos. Y falta apoyo y oportunidades para los que tienen ideas frescas, para las actrices gordas, y para los actores calvos y bajitos. Aunque estos últimos siempre acaban teniendo mejor suerte.
Es cierto que hablar de los Oscars no significa siempre hablar de cine…Bueno, casi nunca. La gala poco tiene que ver con el cine, y mucho menos la alfombra roja, que acaba siendo cruel…Aunque el año pasado tuvimos un par de ejemplos triunfadores de actrices gordas: Mo’nique y la protagonista de “Precious”…Jennifer Hudson, ganadora como Mejor Actriz de Reparto por “Dreamgirls”, se hizo con la estatuilla teniendo muchos kilos…y el otro día apareció hecha un palo…¿Es necesario adelgazar para triunfar? ¿Por qué se asocia la delgadez con el éxito? Ella lo ganó siendo gorda…si quería reinvidicar sus kilos, que los mantenga y demuestre que se llega lejos con ellos, si tienes talento….
Bravo, Ascen!
Más allá de que la gala necesite alfombra roja o no, de que la industria del cine en USa y España necesite galas con alfombra roja o no, lo cierto es que la cronista comenta el vestuario de las actrices porque le gusta hacerlo…De la misma manera que sigue la gala porque le gusta hacerlo.
Yo no la seguí, sólo he visto una de las pelis nominadas, “Los chicos están bien”, y obviando cualquier comentario respecto a su calidad artística o intelectual, sólo puedo decir una cosa sobre esta película: Mark Buffalo está que requetecruje en ese film! Y ya sabéis que a mí el look americano motero no me va demasiado, pero… Señor, what a man!
Por cierto, apreciadísima cronista: me congratula que su corte pixie triunfe all around the world!
Desde que tengo uso de razón, ver, oir y hablar de los Oscar lleva ímplicito comentar trajecitos y mas/menos kilos de sus dueñas. No nos engañemos, de cine no entiende todo el mundo pero de vestuario si, aunque no sepamos distinguir entre un Valentino y un Givenchi. Es algo que te entra por los ojos y rápido, no hace falta tragarte 2 horas de pelicula para tener una opinión fundamentada. Además ¿que sería de cualquier entrega de premios de este tipo sin una buena alfombra roja?.
De la gala no puedo opinar, a esas horas tengo la mala costumbre de dormir y a mi no quita el sueño ninguna estrella de Hollywood (a no ser que se me meta en la cama, claro), tampoco he visto mucho a traves de informativos, pero me da la impresión que la gala de los Oscar esta arcatonada desde hace años. Cuando aprendices aventajados como nuestros modestos Goya consiguen hacer algo parecido y hasta bueno, ellos, los americanos deberían ir muy por delante y haber sabido dar el paso hacia algo mas original y ágil. Podían aprender de las realizaciones y montajes que hace la MTV para cualquiera de sus galas, como la última que se hizo aqui en Madrid, todo un ejemplo de espectáculo puro y duro y en solo 2 horas, todo un record.
Mark Ruffalo está TREMENDO en “Los chicos están bien”!!! Testosterónico a tope!!!!!
jajajaja,lo sabía he escrito Buffalo.. Si es que no hay por donde cogerme….
Te doy toda la razón, creo que la gala habría sido más emocioante si la hubieses comentado tú!!
Lo de Nicole Kidman fue inspiración de la serie Galactica!! y lo de nuestra P, tiene una fácil explicación, no encontró nada en el armario y pasó por el mercadillo de la Zona Franca!! jeje
Para mi este año sólo supera a todas Lydia Bosch!! Elegancia y clase.
¿Lydia Bosch en los Oscar? Ni acostandose con Spielberg.